Smart Cities: reflexiones desde América Latina

Por Daniela Kutyn y Gastón Helvig

Las ciudades han adquirido en los últimos años una enorme centralidad fruto de la atractividad que presentan como lugares para vivir, estudiar, trabajar, desarrollar negocios, disfrutar de bienes culturales y deportivos, desplegando alternativas múltiples de expansión y elección para sus habitantes. Sin duda este aspecto de atractividad lleva implícito un conjunto de desafíos para las ciudades que ven año a año incrementar la escala y la densidad de su población. Es así que los gobiernos han tomado nota de estos desafíos ideando bajo el concepto de Smart Cities (ciudades inteligentes) diferentes programas y proyectos de diferente alcance orientados a mejorar la habitabilidad de las ciudades.

Existen diferentes enfoques para abordar las políticas públicas desde la perspectiva de Smart Cities. En general todos ellos asumen que la implementación de este enfoque es necesariamente multidisciplinario, transversal, innovador e involucra el uso de tecnologías, la asociación público – privada (PPP private-publicpartnership), pone foco en la participación de los ciudadanos como protagonistas del cambio y prioriza la sostenibilidad de las políticas a desarrollar. Así la combinación cooperativa de actores públicos y privados y la utilización funcional de recursos tecnológicos permiten crear innovación en la prestación de servicios poniendo en el centro del cambio a los ciudadanos como protagonistas y beneficiarios de las iniciativas de ciudades inteligentes.

El diseño de programas y proyectos para consolidar una ciudad inteligente tiene a su vez particularidades locales entendiendo que cada ciudad, si bien puede compartir rasgos comunes en los trazos más constitutivos de los conglomerados urbanos, constituye a su vez una singularidad poblacional, cultural, social y geográfica que debe construir su propias prioridades para el desarrollo de estas iniciativas y estar en línea con las preocupaciones centrales de la agenda pública. En este sentido velar por la seguridad de los ciudadanos puede requerir la implementación de proyectos muy diferenciados si tomamos en cuenta los desafíos de la seguridad en países latinoamericanos y en los europeos. La contextualización histórico, social, cultural y económica es necesaria para adecuar de modo específico el ideario fundacional del concepto de Smart Cities.

La transversalidad y multidisciplinariedad de este enfoque innovador lo dota de enorme versatilidad y permite potenciar la complementariedad de asociaciones entre el sector público, privado y organizaciones públicas no estatales y los ciudadanos mismos, quienes nutren de información efectiva la toma de decisión en diferentes ámbitos gubernamentales. Más que nunca la colaboración, el compartir visiones y consensuar diagnósticos resultan los drivers fundamentales de la elaboración de “Smart policies” potenciadoras de la calidad de vida y un desarrollo sostenible.

La difusión de este enfoque en América Latina comienza a hacer pie en varias ciudades y el alcance de los proyectos e iniciativas implementadas permiten ser optimistas respecto de la receptividad de estas propuestas por parte de la ciudadanía. Las más visibles se han centrado en las áreas de movilidad urbana, control de cámaras y vigilancia de seguridad, aplicaciones móviles, gobierno electrónico, (trámites on line CABA), gobierno abierto (open data), boleta única electrónica, eficiencia energética, gestión de residuos sólidos urbanos, entre otras. La evaluación de los ciudadanos de estos proyectos es en general muy buena y esta valoración positiva valida a su vez la ejecución de nuevos proyectos retroalimentando así de modo virtuoso respuestas “inteligentes” a demandas ciudadanas. De allí que las iniciativas “Smart” van adecuándose en alcance e incrementalmente logran permear diferentes áreas de prestaciones públicas y animan a los decisores públicos a avanzar en programas de mayor magnitud.

La mayoría de los municipios, alcaldías, provincias, departamentos de América Latina aún tienen mucho por hacer en la implementación de iniciativas inteligentes para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En particular, respecto a la incorporación de tecnología a la gestión territorial, a la participación de los ciudadanos y a la transparencia de la información pública. Esto se debe en buena medida a que deben atender con urgencia reclamos de necesidades básicas insatisfechas de la población como educación, salud, vivienda, seguridad y recolección de residuos.

No obstante, las grandes ciudades de América Latina desde ya hace algunos años han comenzado a incorporar tecnología para convertirse en ciudades más eficientes y brindar acceso a información en tiempo real. A esto se suman iniciativas orientadas a promover una administración pública abierta y transparente capaz de dar respuesta a los problemas y desafíos que plantean las grandes ciudades, agravados por el creciente aumento de la población. En este sentido, existe consenso respecto a que ciudades como Santiago de Chile, México D.F., Buenos Aires, Bogotá, Río de Janeiro, Medellín, Curitiba, São Paulo, están liderando el proceso en América Latina, todavía con índices por debajo de la media mundial.

Santiago de Chile, confirmando su liderazgo como ciudad inteligente de la región, este año ha sido una de las 16 ciudades elegidas (junto con San Isidro de Perú, las únicas dos de América Latina) por el Smarter Cities Challenge IBM dentro de las más de 100 de todo el mundo que se postularon para la iniciativa. El premio consiste en una asesoría valuada en U$500.000 y fue otorgado por la propuesta del plan “Santiago Ciudad Inteligente” impulsado por la Intendencia Metropolitana que por tiene objeto transformar a Santiago en una ciudad digitalmente conectada y con mayor inclusión social.

También es de destacar el caso de Medellín, un referente de ciudad inteligente para América Latina, que ha logrado dar un cambio radical a su imagen de los años ‘80 y que hoy se encuentra a la vanguardia en la incorporación de tecnología para la gestión del desarrollo territorial. En una encuesta global realizada recientemente por la empresa Indra, especializada en soluciones tecnológicas para ciudades inteligentes, sobre el estado de las ciudades en relación al aprovechamiento de las TICs para mejorar sus servicios, Medellín aparece como la única ciudad latinoamericana con un tiempo para llegar al trabajo inferior a la media mundial, logro que se debe a la incorporación de tecnología para la gestión del transporte público y el tráfico. Además, todos sus servicios tienen una puntuación igual o por encima de la media mundial.

Haciendo foco en la ciudad de Buenos Aires, en el marco de un ambicioso programa de modernización estatal se crearon el Ministerio de Modernización y, más recientemente, la Subsecretaría de Ciudad Inteligente que llevan adelante el diseño e implementación de iniciativas inteligentes, en particular, de políticas públicas incorporando tecnología y promoviendo la inclusión social.

En materia de salud, en la ciudad de Buenos Aires, BA Vacunación permite visualizar los centros de vacunación más cercanos, el calendario oficinal de vacunas y consejos para el cuidado de la salud. La Cobertura Porteña de Salud, dirigida a todas las personas que no tienen cobertura médica, posibilita a través de la aplicación BA COPS visualizar la cartilla on line, programar turnos con médicos, etc.

Respecto a Big Data, la ciudad pone a disposición un catálogo -Buenos Aires Data- que permite la búsqueda de datos del sector público, mediante una plataforma gratuita y de libre acceso, que cuenta con más de 100 grupos de datos. Asimismo se promueve la participación ciudadana en el proceso de formulación de políticas públicas a través de espacios como BA Hackaton, encuentro anual de carácter multidisciplinario para buscar soluciones innovadoras a problemas comunes y cotidianos. Además, se creó el Laboratorio de Gobierno, un ámbito para incubar proyectos, articular con actores de la sociedad civil y potenciar propuestas innovadoras.

El ciudadano de la ciudad de Buenos Aires a través de la web puede realizar una serie de trámites y consultas para las cuales ya no necesita ir a una oficina del gobierno de la ciudad. Mi BA – Mi panel personal de la Ciudad – es un tablero digital que permite hacer trámites y reclamos, recibir notificaciones de vencimientos, renovaciones pendientes, solicitar partidas de nacimiento o de defunción, etc. Se complementa con la aplicación BA 147 que permite efectuar reclamos por problemas de iluminación, baches, residuos etc. Además, posibilita hacer un seguimiento del estado del trámite.

En lo que a transporte se refiere, se ha desarrollado una numerosa cantidad de aplicaciones que brindan información en tiempo real y facilitan la movilidad de los habitantes de la ciudad. La aplicación BA Cómo Llegó posibilita buscar la mejor forma de realizar un recorrido en la ciudad, ya sea mediante transporte público, auto, bicicleta o a pie. En tanto, BA Denuncia Vial permite denunciar vehículos mal estacionados. BA Subte indica el estado del subte, demoras o interrupciones. La aplicación BA EcoBici brinda información de ciclovías, estaciones y disponibilidad de bicicletas, permite además hacer reportes de incidencias. Estacionapp informa en qué calles se puede estacionar, por dónde pasan las grúas de acarreo y ubicación de playas de estacionamiento.

Resta mucho por hacer en América Latina en materia de iniciativas inteligentes, de incorporación de tecnología para la inclusión social, de políticas públicas más abiertas, participativas, transparentes y sostenibles. No obstante, hay ejemplos y modelos a seguir en la región, ciudades latinoamericanas que han comenzado a recorrer este camino y que hoy pueden dar cuenta de resultados positivos y buenas prácticas.