Analisis de la existencia de brechas de genero en Paraguay

Analisis de la existencia de brechas de genero en Paraguay

Elizabeth Romero
Asesora Parlamentaria de la Cámara de Senadores de Paraguay

El Paraguay como parte de la comunidad internacional y fiel a los principios consagrados en su Carta Magna “Igualdad del hombre y la mujer en derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales” incorpora en sus políticas públicas la perspectiva de género impulsando el proceso de implementar políticas de igualdad en base a información actualizada de las desigualdades observadas en indicadores socioeconómicos, articulando mecanismos de coordinación y participación orientados a la disminución de las brechas de género en el ámbito que se encuentran instaladas.

Al respecto, cabe señalar que las brechas de género identificadas en nuestro país en base a las investigaciones de instituciones públicas, de cooperación y otras cuyos fines son compatibles tales como Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos; el Ministerio de la Mujer; ONU mujeres tienen como factor común las siguientes situaciones o problemas:

Brechas Educativas: Falta de políticas inclusivas; mayor índice de analfabetismo femenino; inasistencia o baja participación por actividades domésticas o de auto consumo.

En el ámbito educativo, según informe de gestión 2015 del Ministerio de la Mujer, se han visto avances importantes en la cobertura y en la reducción de las brechas por sexo en la Educación Escolar Básica (EEB), sobre todo en el primer y segundo ciclo. En el tercer ciclo de la EEB y en la Educación Media (EM) la cobertura se mantiene baja y entre los motivos de la inasistencia se evidencian causas diferenciadas por sexo, por lo que las políticas públicas en educación deben tener en cuenta estos condicionantes al diseñar e implementar estrategias para hacer frente a la inasistencia escolar. Las tasas de analfabetismo continúan presentando brechas de género donde el 4,7% corresponde a los hombres son frente al 5,6% de las mujeres.

Brechas en lo laboral: Bajo nivel de oportunidades productivas y laborales para las mujeres; las mujeres perciben una remuneración inferior a la del hombre en trabajos similares. Mujeres con prolongadas jornadas laborales, baja escolaridad e ingresos.

Al respecto en el material Igualdad de género y principales brechas en Paraguay de ONU Mujeres describió: Desde una perspectiva de género es particularmente importante el análisis del mercado laboral teniendo en cuenta la categoría ocupacional, ya que cada una de ellas define condiciones de la calidad del empleo muy diferentes. En Paraguay, la política de seguridad social está dirigida fundamentalmente al trabajo en relación de dependencia (empleado/a público/ y privado/a), por lo cual presenta ventajas en cuanto a jubilación y seguro de salud; mientras que el trabajo por cuenta propia fue incorporado en dicha política recién en 2013, por lo que su posible impacto positivo se verá en el mediano y largo plazo. El trabajo doméstico sólo cuenta con seguro en salud, no así jubilación y se encuentra discriminado en la legislación laboral tanto en cuanto al salario mínimo (inferior al salario mínimo para el resto de las ocupaciones) como en las condiciones laborales (menor tiempo de descanso).

La tasa de actividad económica de los hombres es 83,4% y de las mujeres es 60,3%; esto es, 23,1 puntos porcentuales menos para éstas últimas.18 Asimismo, la tasa de desocupación es más desfavorable para las mujeres (6,1%) que para los Hombres (3.9%). En el mismo sentido, la subocupación femenina (23,1%) es mayor que la masculina (18,7%). Así, tienen problemas de empleo (desempleo y subempleo): 22,6% de los hombres y 29,2% de las mujeres. Estudios realizados en la región coinciden en afirmar que las tareas domésticas y el cuidado de las personas y el tiempo que esto les demanda a las mujeres, es una de las principales explicaciones de la acumulación de desventajas que éstas experimentan en el mundo laboral. De esta manera, se insertan con menor tasa de actividad económica, mayor desocupación y mayor subocupación y menor tasa de ocupación plena, tal y como lo registran los datos hasta aquí presentados. La inactividad, el desempleo, el subempleo, la diferencia en los ingresos y la segregación ocupacional, limitan las posibilidades para la autonomía económica plena de las mujeres; por lo que para lograr el mejoramiento del bienestar es fundamental iniciar el proceso de reconocimiento del aporte del trabajo remunerado y no remunerado de las mujeres, incluyendo las tareas de cuidado.

 Brechas en la salud: tasas de morbilidad y mortalidad, dados generalmente debido a falta de cuidados pre- y post natal; prevención de enfermedades oncológicas. La mortalidad materna continúa siendo un tema de principal interés al momento de definir políticas de salud en la medida que sigue siendo alta. Según datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social del 2012, la mortalidad materna registrada en el Paraguay es de 100,8 por 100.000 nacidos vivos. En tema del embarazo adolescente es una tarea a enfrentar a través de medidas de protección social e integral; entre el 2009 al 2011 hubo un incremento en el registro de la cantidad de nacidos vivos de madres de 10 a 14 años, pasando de 590 a 611, lo que representa un aumento del 4%. En el país de los partos diarios registrados, 2 son de este grupo de población. De los nuevos diagnósticos de VIH registrados en el 2010, 3 de cada 100 personas tienen menos de 15 años y 6 de cada 100 entre 15 a 19 años.

Un dato muy importante es en materia de brechas el relativo al área de residencia, debido a que los indicadores del sector rural se encuentran muy por debajo de los del sector urbano. Según el Censo Agrario del 2008, el 22% de las explotaciones agrícolas se encontraban encabezadas por una mujer, así también 26% de las fincas pequeñas (hasta 5 has.) tenían como jefa a una mujer, mientras que en las fincas de mayor tamaño (más de 50 has) la proporción se reducía al 15%.

Para tener en cuanta he aquí algunos datos extraídos de la Proyección de la Población, revisión 2015, material elaborado por la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos:

  • La población paraguaya al año 2015 es de 6.755.756 habitantes.
  • La distribución de la población por sexo, no muestra diferencias entre hombres y mujeres, 50,5% y 49,5%, respectivamente.
  • En el 2015, la mitad de la población tiene 25 años o menos, y la otra mitad tiene más de 25 años. En el 2024, la mitad de la población tendrá 28 años o menos, y la otra mitad tendrá más de 28 años de edad.
  • La estructura por edad de la población, muestra que el 31% de la población es menor de 15 años, el 63% tiene entre 15 a 64 años y cerca del 6% tiene 65 y más años de edad.
  • Al 2015 predomina la población residente en áreas urbanas respecto a la rural, 60,5% y 39,5% respectivamente. Para el 2025 la población urbana alcanzará 64,4%.

Un estadio de representación de la mujer ante la sociedad en analizar la existencia de brecha en su participación y protagonismo en lo electoral: En base a los datos proporcionados por el Tribunal Superior de Justicia Electoral en relación a la participación política de las mujeres, no se ha logado alcanzar el 20% de cuota mínima de participación establecido por la Ley Electoral de 1996.

En las últimas elecciones generales del 2013, un 20% de los puestos en el senado son ocupados por mujeres y de los puestos en la cámara de diputados un 15% son mujeres. En el parlamento del Mercosur un 17% son diputaciones 5,6% 15% 4,6% 85% mujeres, mientras que en las Concejalías Departamentales la participación de las mujeres es del 19% sobre un total de 214 bancas y en las Concejalías Municipales las mujeres ocupan el 22% de las bancas. A nivel departamental sólo una mujer accedió al cargo de Gobernadora y sólo el 8% de los municipios paraguayos es gobernado por una mujer.

Conclusión: De los informes y estudios mencionados que sirvieron de base para un breve análisis de la existencia de las brechas de género existentes en el Paraguay, se observa con claridad la intención de los Órganos del Estado de lograr la disminución de las mismas, pues inciden de manera transversal a los derechos consagrados en la Constitución Nacional, sin embargo es necesario tomar conciencia de que la discriminación de género sólo podrá ser disminuida y por qué no, erradicada de nuestra sociedad con las rupturas de paradigmas y estructuras conservadoras, de modelos patriarcales donde aún prevalece el autoritarismo, la falta de respeto a la capacidad, a la integridad física e intelectual de la mujer.

Si realmente se pretende un cambio, éste debe de ser de todos los actores desde el rol que les ocupa ya sea en el estadio público o privado, con planes, programas, proyectos participativos que impulsen acciones de mejoramiento de las condiciones de salud, acceso a la educación, igualdad en oportunidades y condiciones laborales.

En cuanto a la participación de la mujer en la vida política, comparto un pensamiento: la ley no debe establecer una cantidad mínima ni máxima de participación de la mujer, esto debe de ser en base a su capacidad e idoneidad, eso sería tener una ley justa y equitativa, por otro lado creo que las mujeres son las principales artífices de su condición ante su familia, la comunidad y la sociedad toda, pues en la medida que se empodere de los espacios, se la reconozca como una líder, podrá ocupar el lugar que se merece y legítimamente le corresponde.